El pequeñín de Lancia se renueva, adquiere unas formas mucho más acordes a la nueva tendencia de la marca, tal y como comenzó el Delta y como pretenden hacer los Chrysler italianizados que llegarán en breves.
Este nuevo modelo no sustituirá, de momento, al actual, simplemente se suma a la gama, hasta que desaparezca el viejo, el año que viene.
El interior se moderniza y se aprecian mejores calidades con trazos menos limpios que en el modelo anterior. El equipamiento opcional es amplio, desde asistente de aparcamiento semiautomático hasta climatizador, navegador o faros de xenón.
